En el Día Internacional de los Derechos Humanos, el Servicio de Salud Maule (SSM) y el Programa PRAIS reforzaron su compromiso con la memoria, la reparación y la atención digna, destacando el rol que la salud pública cumple en acompañar a las personas que vivieron vulneraciones en dictadura y cuyas secuelas —emocionales, sociales y físicas— aún siguen presentes en la región.
El psicólogo del PRAIS, Marcelo Domínguez, señaló que esta fecha tiene un significado profundo para el Maule. “Este día no es una fecha más en el calendario. Es un recordatorio vivo de por qué acompañamos a las personas que fueron víctimas y a sus familias”, afirmó. Agregó que conmemorarlo en una región donde muchas historias fueron silenciadas “permite dar voz a experiencias que todavía duelen y validar lo vivido”, reforzando que los derechos humanos “son la base del trato digno en salud, no un tema del pasado”.
Secuelas que persisten y un trabajo de reparación integral
Domínguez detalló que los usuarios del PRAIS conviven con secuelas que no desaparecen con los años.
“Temores, desconfianzas, dificultades para dormir, problemas para vincularse y patologías como estrés postraumático, ansiedad o duelos complejos son parte de la vida cotidiana de muchas personas”, explicó. A esto se suman manifestaciones físicas como dolor crónico, enfermedades autoinmunes y somatizaciones.
Para abordarlo, el PRAIS trabaja con un enfoque integral que incluye psicoterapia individual, intervenciones grupales, kinesiología y atenciones médicas. “Buscamos que las personas puedan resignificar sus historias y recuperar bienestar físico y mental desde una mirada reparadora”, sostuvo.
Un desafío para toda la red asistencial
El profesional enfatizó que el enfoque de derechos no puede quedar limitado al PRAIS.
“Trabajar con enfoque de derechos es responsabilidad de toda la red pública de salud”, señaló. Para ello, insistió en la importancia de reconocer las historias de quienes consultan, entender sus trayectorias de vida y evitar minimizarlas. “Aunque ha pasado mucho tiempo, las consecuencias siguen apareciendo hoy en la salud mental y física de nuestros usuarios”, advirtió.
Compromiso cotidiano con la dignidad
Finalmente, Domínguez dirigió un mensaje a los equipos del SSM y a la comunidad:
“Los derechos humanos no se conmemoran una vez al año; se practican todos los días. En cada gesto, en cada atención, cuando escuchamos sin apuro, cuando tratamos con respeto, cuando validamos una historia, estamos haciendo memoria y estamos reparando”.
El psicólogo recalcó que, en una región con tantas memorias marcadas por el dolor, las acciones cotidianas adquieren un valor especial.
“Si logramos que cada persona que ingresa a nuestros centros de salud se sienta segura, acogida y respetada, ya estamos avanzando por un buen camino”, cerró.
Con esta conmemoración, el SSM reafirma su compromiso con una salud pública que respeta, cuida y reconoce la dignidad de cada persona. El trabajo del PRAIS en el Maule recuerda que la memoria es un camino activo, y que la reparación se construye día a día en cada atención. Mantener vivo este compromiso es, finalmente, la base de un sistema de salud más humano, justo y respetuoso.
