Pese al dinamismo de sectores como la industria y el comercio, el ingreso de jóvenes
al mercado laboral maulino sigue enfrentando barreras como la informalidad, la baja
participación femenina y la fragilidad del primer empleo.
Según publicó recientemente EMOL, el desempleo juvenil en Chile bordea el 22%,
alcanzando un 25% en mujeres, mientras que el número de jóvenes que no estudian ni
trabajan —los llamados ninis— superó los 336 mil, con un alza de 1,5% en un año. Expertos
advierten que esta tendencia amenaza con generar una “generación perdida” en capital
humano y movilidad social, especialmente si no se diseñan políticas que faciliten su
inserción laboral y educativa.
En este contexto, el Maule enfrenta su propio escenario de luces y sombras. Pese al
dinamismo de sectores como la industria y el comercio, el ingreso de jóvenes al mercado
laboral sigue topando con barreras estructurales como la informalidad, la baja participación
femenina y la fragilidad del primer empleo.
Según el análisis del Termómetro Laboral (TL) desarrollado por el Observatorio Laboral de
la Región del Maule (OLM), proyecto ejecutado por la Universidad Católica del Maule y
financiado por la Subsecretaría del Trabajo del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, el
trimestre móvil abril-junio de 2025, el mercado laboral maulino mostró señales alentadoras y
otras no tanto, por un lado, la caída en la tasa de ocupación (-1,3 puntos porcentuales en
doce meses), pero también una disminución en la tasa de desocupación regional (-1,0 p.p.)
y un alza destacada en el empleo asalariado privado, que creció 4,5% en un año.
“Para las y los jóvenes maulinos, estas cifras representan un escenario desafiante. Sectores
como la Industria Manufacturera, que aumentó en un 16,5% su número de ocupados en los
últimos doce meses, y el Comercio, con una expansión de 2,9%, podrían estar generando
espacios de inserción laboral juvenil, especialmente para quienes egresan de liceos
técnicos o buscan empleos de rápida entrada”, señaló la Seremi del Trabajo y Previsión
Social, Maribel Torrealba.
Además, el alza en las remuneraciones por hora ordinaria (8,2%) por sobre el crecimiento
del IPC (2,4%) sugiere un entorno más favorable en términos de ingresos reales para
quienes logran insertarse en empleos formales.
“El Maule presenta la tercera tasa de informalidad más alta del país, una situación que
afecta con mayor fuerza a los jóvenes, quienes suelen ingresar al mercado laboral sin
contrato ni acceso a la seguridad social. Esta informalidad se transforma en un círculo
vicioso que dificulta la estabilidad, impide cotizaciones previsionales y debilita trayectorias
laborales formales”, comentó la directora del OLM, Irma Carrasco.
Estudio y búsqueda de empleo
Otro dato que llama la atención es que el 33,8% de los hombres que están fuera de la
fuerza de trabajo lo están por razones de estudio. Si bien esto puede interpretarse como un
aumento de cobertura educativa, también refleja los desafíos para compatibilizar estudio y
trabajo o para iniciar trayectorias laborales tras la formación técnica o universitaria.
En el caso de las mujeres jóvenes, la situación es aún más compleja. La brecha de
participación laboral entre hombres (67,2%) y mujeres (47,2%) persiste, lo que también
impacta a las más jóvenes, muchas veces enfrentadas a barreras culturales, falta de redes
o responsabilidades familiares que limitan su empleabilidad.
En cuanto a la forma en que se busca empleo en el Maule, los métodos informales siguen
predominando. La mayoría de los hombres desocupados declara que su principal estrategia
es pedir recomendaciones a conocidos (55,5%), seguido del envío de currículum (50%). En
tanto las mujeres siguen una lógica similar. El uso de plataformas formales como las
Oficinas Municipales de Intermediación Laboral (OMIL), sigue siendo bajo, siendo un punto
a mejorar instalando mecanismos institucionales de apoyo y las estrategias dirigidas a las y
los jóvenes que buscan empleo.
En resumen, mientras los datos macroeconómicos dan señales de reactivación –
especialmente en sectores dinámicos-, el empleo juvenil en el Maule sigue enfrentando
barreras estructurales ligadas a la informalidad, las brechas de género, la baja articulación
entre formación y empleo, y escaso uso de canales institucionales de inserción.